Cartas a Marilyn

28 enero 2005

Hace tiempo

Hace unos años, mientras paseaba por las entrañas de una librería de viejo, me encontré por casualidad un libro.Era un libro de tapas verdes y con las hojas amarillentas, pero con una letra clara y concisa. No era letra mecanografiada, sino escrita a mano, con unas manos cuidadas que paso a paso dibujaban el bonito perfil sobre el papel.

Me sorpendió, y aún más su título: Cartas y poemas a Marilyn. Y era la misma Marilyn que estaba pensando. Aquella que me hizo soñar en La tentación vive arriba, una pelicula maravillosa de Billy Wilder, con la inolvidable escena de la boca de ventilación y ese vestido blanco.

Y me sorprendió el libro. Es un libro lleno de poemas, de cartas, de silencios en los que un admirador (si se me permite, veremos que llega a conocer a su admirada) desglosa su amor “lunático” en un papel, como los viejos caballeros. Hoy en día, los poemas de amor se cifran en sms, en frios chats (que todos hemos usado y aprovechado, dicho sea de paso). Sin embargo, nuestro querido admirador desconoce los avanzados sistemas y presta su atención en su lapiz y papel.

Pero dejemos que se exprese, que de rienda suelta a sus sentimientos

Hace tiempo que no dejo de pensar en ti.
Hace tiempo que mi corazón no deja de buscar los trocitos
que me rompiste.
Hace tiempo que no encuentro ojos ni oídos
que me escuchen de la misma manera.

Hace tiempo que pienso en tus palabras,
en aquellas palabras que me dijiste,
pero también en aquellas que me insinuaste.

Hace tiempo que he dejado de pensar en ilusiones y sueños,
porque verte a ti fue todo un sueño.

Hace tiempo que deseo volver a verte

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